Primero, tu seguridad: un animal herido puede morder aunque sea manso. Acercate con calma, movelo lo menos posible (sobre todo la cabeza, el cuello y la columna), frená el sangrado presionando la herida y llevalo a un veterinario sin darle comida, agua ni medicamentos. Llamá antes para que te esperen y anotá dónde lo encontraste.
No te pongas en riesgo para llegar al animal. Si hay peligro para las personas, el 911 es el número de emergencias: dale la ubicación exacta (calle, intersección y altura) y mantenete a resguardo hasta que puedan ayudarte. Un segundo accidente no ayuda a nadie.
Cualquier animal herido o con dolor puede morder o arañar, incluso uno manso que conocés. El estrés de una emergencia puede hacer que un animal normalmente amigable se ponga agresivo. Por eso lo primero es no lastimarte: si gruñe, muestra los dientes o se te tira encima, no insistas.
Usá guantes gruesos o una tela para sostenerlo. Con un perro, un bozal improvisado con tela puede ayudar, pero solo cuando sea seguro ponerlo. Nunca se usa con un perro que tiene lesiones en el pecho ni con razas de hocico corto, como pug o bulldog, y nunca hay que dejar solo a un perro con bozal.
Hablale suave, sin gritar ni hacer movimientos bruscos, y acercate de a poco. Cubrirle la cabeza y los ojos con un paño liviano suele calmarlo. Un gato se contiene envolviéndolo en una toalla, para limitar sus movimientos, y poniéndolo en una caja oscura con agujeros para respirar.
Si sospechás un golpe fuerte, como un atropello, mové lo mínimo la cabeza, el cuello y la columna. Lo ideal es deslizarlo sobre una superficie plana y firme: una tabla, un cartón grueso o una manta doblada.
Si sangra, presioná firme sobre la herida con la palma o los dedos y poné un vendaje firme pero no demasiado apretado. Si el vendaje se empapa, no lo saques: agregá más material encima y seguí presionando.
En un perro, la respiración rápida, el pulso acelerado y las encías pálidas son señales de shock. Mantenelo lo más quieto posible y abrigado con mantas, toallas o diarios. El abrigo es para un golpe o un atropello: no es para un golpe de calor, que se trata al revés.
Llamá a una veterinaria antes de salir: pueden darte indicaciones por teléfono y preparar la llegada. Mientras tanto, no le des comida, agua ni medicamentos hasta que lo evalúe un profesional.
Nunca le des medicamentos humanos. Los antiinflamatorios humanos no se usan en animales salvo indicación del veterinario, y los gatos son especialmente sensibles al paracetamol y al ibuprofeno: pueden intoxicarse con dosis mucho menores que un perro.
Es una de las preguntas más frecuentes, y la respuesta honesta es que no se pudo confirmar una red pública de guardias veterinarias gratuitas con página oficial. En la Ciudad de Buenos Aires, el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur ofrece atención veterinaria gratuita con turno presencial de lunes a viernes, pero aclara en su sitio que no tiene guardia médica ni atiende urgencias.
Qué podés hacer: preguntá el costo antes en una o dos veterinarias de tu zona y pedí que lo estabilicen; y contame el caso desde el botón de abajo, porque a veces se puede coordinar un traslado o un tránsito.
Anotá la calle, la altura y una referencia, y sacá fotos o un video: si alguien te lo pregunta más tarde, o si querés avisar el caso, esos datos ayudan. Si sospechás que el daño lo causó una persona, mirá cómo denunciar maltrato animal: las fotos y los videos con fecha sirven para esa denuncia.
Contame dónde está, cómo está y cómo llegar. Cuanta más información, más rápido se puede actuar. No pido dinero: lo que ayuda es un traslado, un lugar de tránsito o alimento.
Cuidá tu seguridad, acercate con calma, movelo lo menos posible usando una tabla o una manta firme, frená el sangrado presionando y llevalo a un veterinario. Llamá antes para que te esperen y no le des comida, agua ni medicamentos.
Envolvelo en una toalla para limitar sus movimientos y ponelo en un transportín o una caja oscura con agujeros para respirar. Al transportín sacale la tapa de arriba: no lo empujes por la puerta chica. Con un gato herido usá guantes o la toalla, nunca las manos desnudas.
Mejor que no: no se le debe dar comida, agua ni medicamentos antes de que lo evalúe un profesional. Lo que sí hace falta es llegar rápido a una veterinaria.
No. Los antiinflamatorios y analgésicos humanos no se usan en animales sin indicación del veterinario. Los gatos son especialmente sensibles al paracetamol y al ibuprofeno, que pueden intoxicarlos con dosis mucho menores que a un perro.
No se pudo confirmar una red pública de guardias veterinarias gratuitas. En la Ciudad de Buenos Aires, el Instituto Pasteur da atención veterinaria gratuita con turno presencial, pero no tiene guardia ni urgencias. Consultá el costo en veterinarias de tu zona y contanos el caso para ver si se puede coordinar ayuda.
Si hay peligro para las personas, el 911 es el número de emergencias. Dale la ubicación exacta (ruta, kilómetro y referencias) y mantenete a resguardo. No te pongas en riesgo para llegar al animal.