Primero mirá si es seguro acercarte. Después ofrecele un lugar tranquilo, fijate si tiene collar, chapita o chip, y buscá a su familia en la zona donde lo encontraste antes de pensar que está abandonado. Si está herido, agresivo o no podés agarrarlo, pedí ayuda. Y cuidá tu salud: lavate bien las manos y, si te muerde, andá a un centro de salud.
Si el animal está herido de gravedad, se comporta de forma agresiva o está en un lugar donde lo pueden atropellar, no te expongas. Pedí ayuda a una veterinaria cercana o a la autoridad de tu municipio, y si está herido seguí con qué hacer si encontrás un animal herido.
Fijate desde lejos cómo se mueve y cómo reacciona. Un animal asustado, herido o que vive en la calle puede rasguñar o morder aunque no quiera lastimarte. Si gruñe, muestra los dientes, se ve tenso o algo te da mala espina, no te acerques: tu seguridad va primero.
Si está en una calle con tránsito, esperá un momento seguro para acercarte. Un rescate que termina con alguien lastimado no le sirve a nadie.
Hablale con voz baja y tranquila, sin movimientos bruscos, y dejá que te vea en todo momento. Si está asustado, mantené la distancia y dale tiempo.
Para atraerlo suele funcionar una comida de olor fuerte, como atún al natural. Para contenerlo te puede servir un transportador, una correa, una tela o una soga. Con gatos que no conocés usá guantes gruesos o una trampa-jaula humanitaria: un mordisco de un animal desconocido es un riesgo de rabia.
Mirá si trae collar o chapita y guardalos: pueden tener el teléfono de su familia. Un gato con collar probablemente es de alguien. Una oreja con la punta cortada suele indicar un gato comunitario ya castrado, que probablemente tiene quien lo cuide.
El chip es un número bajo la piel, del tamaño de un grano de arroz. No es un GPS y no muestra dónde está el animal: solo sirve si alguien lo lee con un lector y el número está cargado en un registro. Ese lector lo tienen las veterinarias, los refugios y los servicios de control animal, así que si podés contenerlo, llevalo a una veterinaria para que lo revisen. En la Ciudad de Buenos Aires también podés buscar y publicar animales perdidos y encontrados en Animales BA.
Un animal en la calle no siempre está abandonado: muchas veces está perdido. Preguntales a los vecinos, a los comercios y a quienes pasan seguido por la zona si lo vieron antes. Avisá en las veterinarias y refugios cercanos, sacale buenas fotos, publicalas en grupos de tu barrio y en redes, y pegá afiches cerca del lugar donde lo encontraste, que es donde su familia lo va a buscar.
Un consejo práctico: no pongas en el aviso todos los datos. Dejá uno sin publicar, como una marca o una cicatriz, para confirmar que quien lo reclama es de verdad su familia.
En Argentina la vacuna antirrábica para perros y gatos se aplica desde los 3 meses de edad, una vez por año y durante toda la vida. Un animal que encontraste en la calle puede no estar vacunado: por eso conviene no exponerse a una mordedura y lavarse las manos con agua y jabón después de tocarlo.
Antes de llevarlo a tu casa, pasá por una veterinaria para que lo revise. Si convivís con otros animales, mantenelo separado hasta saber que está sano. Pensá también quién se hace cargo de los gastos veterinarios: los refugios y las organizaciones suelen tener recursos limitados.
Si no podés quedártelo, una opción es que otra familia lo reciba como hogar de tránsito mientras se busca a su familia o a quien lo adopte.
Contame dónde está, cómo está y cómo llegar. Cuanta más información, más rápido se puede actuar. No pido dinero: lo que ayuda es un lugar de tránsito, un traslado, alimento o tu tiempo.
Mirá si es seguro acercarte, contenelo con calma, revisá si tiene collar, chapita o chip (en una veterinaria) y buscá a su familia en la zona donde lo encontraste antes de pensar que está abandonado.
No se ve: hay que pasarle un lector por el cuerpo. Llevalo a una veterinaria o a un refugio que tenga uno. El chip no es un GPS: da un número que se busca en un registro, y si nadie cargó los datos no sirve para encontrar a la familia.
No necesariamente. Puede estar perdido, haberse escapado o vivir en la calle con gente que lo cuida. Por eso conviene preguntar en la zona, publicar fotos y revisar si tiene collar o chip antes de darlo en adopción.
Lavá la herida con abundante agua y jabón, sin alcohol, y andá a un centro de salud para que evalúen si hace falta vacuna. Si se puede identificar al animal, se avisa a zoonosis para observarlo durante 10 días.
Es mejor que no: a muchos animales adultos les cae mal y les da diarrea. Ofrecele agua limpia. Si es un gatito muy chico necesita una fórmula especial: mirá qué hacer si encontrás gatitos recién nacidos.
No hay un plazo oficial único que se haya podido confirmar, así que no se fija uno. Lo que sí importa es buscar de verdad: preguntar en la zona, publicar fotos y revisar el chip. Con eso hecho y sin respuesta, se puede pensar en un tránsito o en una adopción responsable.