Si la madre sigue cerca y los gatitos están limpios, gorditos y callados, no los toques: mirá de lejos durante unas horas. Si están sucios, flacos, llorando o heridos, abrigalos antes de darles de comer, dales fórmula para gatitos (nunca leche de vaca) y llevalos a un veterinario cuanto antes. Con animales tan chicos, el que manda es el veterinario.
Un gatito que está con su madre no necesita ser rescatado. Si ella los cuida, lo mejor que podés hacer es no tocarlos. Miralos de lejos: si están limpios, gorditos y callados, probablemente alguien los cuida. Si están sucios, flacos o llorando mucho, probablemente estén solos.
Los gatitos de hasta 4 semanas dependen de su madre para todo. Por eso, si ella está, no los separes. Alejate y mirá desde lejos para ver si vuelve.
Cuánto esperar depende de la fuente: Alley Cat Allies habla de 2 a 4 horas, la ASPCA de unas pocas horas y un programa de un condado de EE.UU. de más de 8. Lo importante es no intervenir si los gatitos se ven sanos y limpios, y mirar de lejos.
Hay que actuar si se da alguna de estas situaciones:
Un gatito frío o demasiado caliente no debe comer: primero hay que estabilizar su temperatura y después alimentarlo. En la primera semana necesitan un ambiente cálido, de alrededor de 30 a 32 °C, que va bajando de a poco. Las fuentes difieren unos grados, así que tomalo como referencia.
Armá una caja con una zona tibia y otra más fresca, para que el gatito elija dónde estar. Una opción es una almohadilla eléctrica en nivel medio, tapada con una tela polar y sin apagado automático. En una emergencia sirve una media con arroz tibio, que dura unas 2 horas.
Solo fórmula para gatitos, que se consigue en veterinarias y pet shops. Nunca leche de vaca, ni otros lácteos, ni leches vegetales, ni fórmula para bebés: puede ser peligroso o incluso fatal. La leche de vaca tiene más del doble de proteína que la de la madre y menos calorías, grasa y taurina.
Dásela tibia, a unos 38 °C, con el gatito boca abajo, nunca panza arriba, y sin apretar la jeringa, para que no aspire el líquido. Hasta las 3 o 4 semanas, la fórmula es su única comida.
Como guía, porque cada gatito es distinto: de 0 a 1 semana comen cada 2 horas; de 1 a 2 semanas, cada 2 a 3 horas; de 2 a 3 semanas, cada 3 a 4 horas; y de 3 a 4 semanas, cada 4 a 5 horas, de día y de noche. Otra fuente veterinaria da intervalos más largos, así que la cantidad y la frecuencia exactas las define el veterinario según el peso.
Hasta las 3 semanas no pueden hacer pis ni caca solos. Después de cada toma hay que frotarles suavemente la zona genital con un algodón o un papel tibio, y limpiarlos después para evitar quemaduras por la orina.
Los gatitos sanos suben entre 7 y 14 gramos por día. Pesalos en gramos, con una balanza de cocina, una vez por día o en cada toma. Si alguno no sube, se estanca o baja, andá al veterinario: puede ser falta de fórmula, diarrea, deshidratación u otra enfermedad. Un gatito que pasa más de 6 horas sin comer también necesita ir.
Estas señales te dan una idea de la edad:
Hacia las 4 o 5 semanas, cuando ya tienen los dientes de atrás, se empieza a ofrecer comida húmeda. El destete lleva entre 3 y 10 días, y cada fuente da una edad de inicio distinta, de 3 a 5 semanas: consultalo con el veterinario.
Las organizaciones veterinarias internacionales empiezan las vacunas entre las 6 y las 8 semanas, pero el esquema y la desparasitación los define tu veterinario: no copies dosis de internet. En Argentina, la vacuna antirrábica oficial se aplica desde los 3 meses, una vez por año. La castración se puede hacer desde las 8 semanas y unos 900 gramos, y las gatas pueden tener crías desde los 4 meses.
Los cachorros recién nacidos también necesitan calor, de alrededor de 29 a 32 °C los primeros días, y que baje de a poco. Necesitan un reemplazo de leche comercial para cachorros, porque la leche de vaca y la de cabra no alcanzan. Después de cada toma, hay que masajearles la zona genital con un paño húmedo durante las primeras 2 semanas.
Abren los ojos entre la primera y la segunda semana, y hacia las 3 o 4 semanas pueden probar comida húmeda. Para cachorros no hay una regla única de frecuencia: llevalos al veterinario el mismo día.
Contame dónde los encontraste, cuántos son y cómo están. No pido dinero: lo que ayuda es un hogar de tránsito, alimento especial o un traslado al veterinario.
No. La leche de vaca, los otros lácteos, las leches vegetales y la fórmula para bebés pueden ser peligrosos o incluso fatales para un gatito. Hay que usar una fórmula específica para gatitos, que se consigue en veterinarias y pet shops.
Como referencia, cada 2 horas la primera semana, cada 2 a 3 horas la segunda, cada 3 a 4 la tercera y cada 4 a 5 la cuarta, de día y de noche. Cada gatito es distinto: la cantidad y la frecuencia exactas las define el veterinario según su peso.
Se mira los ojos (cerrados al nacer, se abren entre los 8 y 12 días), las orejas (a las 3 semanas apuntan hacia arriba) y los dientes (incisivos a las 3 semanas, caninos a las 4 y premolares a las 5). A los 2 meses comen solos y pesan cerca de 900 gramos.
No hay que rescatarlo si está limpio, gordito y callado y la madre sigue cerca. Sí hay que intervenir si está herido, enfermo, sucio, flaco, con frío, llorando mucho o si no sube de peso. Ante la duda, consultá a un veterinario.
Con un ambiente cálido, de alrededor de 30 a 32 °C la primera semana, y una caja con una zona tibia y otra más fresca. Podés usar una almohadilla eléctrica en nivel medio, tapada con tela polar y sin apagado automático. Abrigalo antes de darle de comer.
Las organizaciones veterinarias internacionales empiezan la serie entre las 6 y las 8 semanas, pero el esquema lo define el veterinario. En Argentina, la vacuna antirrábica oficial se aplica desde los 3 meses de edad, una vez por año. Mirá también qué hacer si encontrás un animal en la calle.